En virtud de su experiencia financiera de clase mundial y su alcance global, Londres ya se encuentra entre los principales lugares para la prestación de servicios ecológicos. También ha sido testigo de una serie de novedades, desde la emisión de los primeros bonos verdes denominados en renminbi y rupias hasta el trabajo del Banco de Inversión Verde líder en el mundo.

Londres no inventó el sector de las finanzas verdes, pero Londres puede ayudar a internacionalizar el sector. Esto será crucial para que los gobiernos de todo el mundo puedan atraer los fondos privados que necesitan para cumplir con sus compromisos ambientales.